Nicolás, trasplantado de corazón: «La vida que llevo es muy feliz»
En el Día Nacional del Trasplante, que celebramos el 26 de marzo, hemos invitado a Nicolás, de Talavera de la Reina (Toledo), a compartir su testimonio, lleno de agradecimiento, vitalidad y esperanza.
Me llamo Nicolás, tengo 15 años recién cumplidos, y quiero contarte la historia de mi vida, que es también la historia de mi trasplante de corazón.
Nací con una hipoplasia en el ventrículo izquierdo y a los cinco días de nacido me operaron por primera vez. Mis padres me dicen que me hicieron un procedimiento de Norwood y más tarde, cuando tenía siete meses, una técnica que se llama Glenn.
Pero estas operaciones no funcionaron del todo bien, así que a los dos años me tuvieron que hacer un trasplante de corazón. Mi familia se puso muy contenta porque mi condición física iba a mejorar.
Y así fue, aunque aún me canso cuando hago mucho esfuerzo o mucho ejercicio.
A quien primero quiero dar las gracias es a la familia que donó el corazón de su hijo. El trasplante me ha salvado.
La vida que llevo es muy feliz y gracias a ese niño he podido ser así de feliz durante todos estos años.
También quiero agradecer a todos los profesionales del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Los admiro mucho porque salvan vidas.
Especialmente, me acuerdo de Manuela, Nuria, Esther, Susana, Gloria, Marisol, Maite… y muchas personas más.
Habéis sido muy buenos conmigo, me habéis dado mucho amor y me habéis enseñado hasta a hablar y a escribir, pues no podía ir al cole por estar ingresado.
He pasado media vida entrando y saliendo del hospital. En total, casi seis años. Durante todo este tiempo, Menudos Corazones siempre ha estado allí para ayudarnos. Muchas gracias.

A los padres que tengan un hijo que necesite un trasplante, les quiero decir que estén tranquilos porque, tarde o temprano, podría llegar un donante. Puede parecer que cambiarle el corazón es peor para él, pero hay que pensar en lo positivo, en que podría volver al mundo más fuerte que nunca. Y luchar, luchar siempre.
Adiós y fuerza a todos.
Nicolás
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